Estoy en Peñíscola tomando una cervecita con unas papas y olivas.
Me lo he ganado.
Tras casi 1.200 kilómetros de mudanza hacia un destino que no puedo revelar me doy el regalo citado con bañito incluido.
Y hoy no puedo contar a dónde he ido porque es una petición expresa de la clienta.
Si alguien me preguntaba mientras cargábamos debía decir que iba a otro lugar.
Respetar la confidencialidad de la pequeña mudanza.
La recogí en un pueblo de la meseta para llevarla a la costa. No sé más.
Maletas, bolsas, mascota y ella.
Creo que en más de una ocasión alguien coge sus trastos y pide una minimudanza para empezar una nueva vida e incluso alejarse de alguna persona.
El viaje ha sido ameno, sin contratiempos y llegada a la hora prevista.
Nos hemos dado un abrazo al despedirnos.
Me gusta asumir esta responsabilidad.
Ya sabes, si necesitas una mudanza pequeña nacional y que no se entere nadie de dónde vas…
Sólo tienes que contactarme.
;)
