Hola!
Hoy te cuento una nueva aventura por la tierra del aceite, Jaén, con una pequeña caravana.
¡Al lío!
Patricia se puso en contacto conmigo. Había reservado la compra de una caravana y necesitaba a alguien que se la llevara a primeros de mayo.
A convenir; el precio, las fechas y a contar; las incidencias que con un viaje de estos suelen aparecer…
- Qué hacer si no tienes rueda de repuesto y te marchas el 1 de mayo (todo cerrado).
- Cómo, cuándo, dónde, por qué y para qué comprar unos espejos retrovisores adecuados para ver por los laterales de la Nena.
- Cómo salir por las callejuelas de un pueblo girando cuesta abajo y de noche, cuando llevas una caravana y tiene pinta de que te vas a quedar encajado.
Viaje combinado. Traslado de caravana con señora y su mudanza
Para que el viaje saliera bien de precio había que añadir…otras opciones. :)
Por suerte, María, una señora residente en Valencia me contactó para llevarla, que casualidad, a un pueblo de Jaén el mismo día 1.
¿Te imaginas recogiendo a María y sus pertenencias en pleno centro de Valencia con una caravana?
Pues no, yo tampoco, así que me tocó tirar de logística y recoger al amanecer la caravana, llevarla a la nave de un amigo, irme a por María cargando la mudanza y ahora si, recoger la vivienda móvil con garantías de no liarla.
¡Menos mal que tengo grandes amigos!
Así nos pusimos en marcha por la A3, disfrutando de los vaivenes que producía el paso a mayor velocidad de los camiones que transitaban la autovía.
Ese día el viento sopló fuerte en todo el trayecto, dio igual que fuera para el Oeste que para el Sur…tuvimos viento de frente, lateral, lluvia, cielo estupendo, hasta que de noche aparecimos por un pueblecito de Jaén.
María me dijo, <<puedes meterte en esa calle sin problemas, luego giras a la izquierda y sales a la principal>>. ¡Y un huevo colorao os respondo yo! jaja
En estos casi dos meses que llevo sin escribir he realizado un montón de viajes y muchos han sido con remolques de barcos, plataformas, portamotos, caravanas, caja abierta…y de algún modo voy cogiendo experiencia, pero claro, cuesta abajo por las callejuelas de un pueblo y en curva…
Ahí estaba abriéndome todo lo que pude a la derecha y cuando encaré la esquina cuesta abajo vi por el retrovisor que la caravana no pasaba. Stop. Freno de mano. Giré el volante, que ya os adelanto va al revés de lo que te dice el sentido común, cambié de marcha, comencé a dar marcha atrás sin rozar la pared con la Nena, al tiempo que soltaba el freno y tiraba para arriba . Volví a tocar el volante. Recalculé, redondeé, recapacité, releches! jaja. Paré y todo lo orquestado hacia atrás lo tiré palante (marchas, frenos, embragues, volantes, bla blo blu). Me tiré otra vez hacia delante y la caravana cada vez más cerca de la esquina. Ufff. De nuevo freno de mano hasta arriba.
La sensación de que me iba a quedar encajado no me la quitaba de encima. En esos momentos ya no sabes ni cómo poner en volante, empecé a jugar con el freno de mano, el embrague que ya olía a ferodo, las 12 de la noche y todos los gallos del pueblo a punto de despertarse.
Pero claro, estaba en Andalucía, en Jaén, en otro tiempo zona fronteriza entre dos reinos con la fe por bandera. A esas horas y en esa situación, era capaz de agarrarme a cualquier cosa, incluso a una luz, ¡si!, porque fue una luz lo que venía de arriba, iluminó toda la calle, las paredes blancas cogieron color y como una pompa de jabón, esa luz fue bajando despacio hasta ponerse delante mía. Me vino la clarividencia y cuando todo parecía perdido y el rascón inminente, giré el volante en la dirección adecuada.
Sé que el Titanic no lo consiguió por poco, pero yo si, y un océano de asfalto se abrió ante mi.
Estábamos sanos y salvos. (La Nena, la caravana y un servidor).
Pero me he adelantado mucho, os he indicado que no tenía rueda de repuesto y algo sobre los retrovisores, ¿pero qué ocurrió?
Pues bien,
Encontrar rueda de repuesto para la caravana
Unos días antes Patricia me pasó el contacto del vendedor. Le pregunté por todo. Documentación, luces, estado de las ruedas, conector y sus pines, etc.
La casita nómada llevaba unos meses parada y era necesario sacarla de un terreno para acercarla a la gasolinera a hinchar las ruedas. <<Falta un detalle, no hay rueda de repuesto>>.<<Pues así no me voy>>respondió el iluso que os escribe.
Las ruedas de estos vehículos no autopropulsados son la hostia. La llanta no aparecía por ningún lado. Tienen marcada una referencia con la que empecé a llamar a empresas especializadas, además de unas medidas concretas de distancia entre tornillos y el diámetro del buje (agujero central bien gordo donde encaja la rueda).
Quien me atendió de maravilla fue Raquel de Galocaravaning, que puso todo su empeño en conseguir la llanta, pero claro, era 30 de abril, vísperas del 1 de Mayo.
De modo paralelo busqué una solución alternativa, al menos conseguir un neumático y si me quedaba tirado al menos podría pedir ayuda al seguro.
Aquí de nuevo Raquel de Galocaravaning me insistió en revisar mi póliza de seguro que la tengo con AXA Saez Domenech (si, si, es donde yo trabajaba antes jajaj) y todo estupendo. A todos los efectos la caravana se considera asegurada igual que La Nena.
Con el neumático a punto de comprarlo, llamé a mi mecánico de Talleres Fersiu porque un día lo vi arreglando un pinchazo. <<Puedes hacerlo, claro que si, compra el kit arregla pinchazos, un hinchador eléctrico y puedes salvar la incidencia>>.
Nota: A mi no me paga ni Dios por estas recomendaciones eh jajaja, sólo que me encuentro gente estupenda y es mi manera de agradecer ;)
En resumidas cuentas, sin llanta, con neumático de segunda mano, kit pinchazos, un flamante hinchador eléctrico, tornillería de urgencia, herramientas y….
Retrovisores para caravanas. ¿Quién quiere ojos?
sigamos tirando del hilo. Esta historia no estaría completa si no contara todo, obvio, ¿verdad?
Ese mismo día 30, en las vísperas del viaje y a las 17h yo tenía un encargo. Llevar una caravana de Alcira a Torrente, dos pueblos cercanos a Valencia. Ésta si que era un buen ejemplar y tras esperar que el comprador se entendiera con su banco: OJO, Si compras una caravana revisa bien cuál es el límite diario que tienes para hacer transferencias, y sacarla del aparcamiento, me puse a circular por la autovía.

Algo no iba bien. Miraba por el retrovisor interior y solo veía una porción de caravana. Miraba por el retrovisor derecho y solo veía caravana, mas caravana y al final la carretera. Por el lado izquierdo, lo mismo. La cabecita se puso a imaginar escenarios:
<<Madre mía mañana con la caravana para Jaén, aquí no voy a ver nada. Joder son casi las 7 y media de la tarde. ¿A quién llamo?>> así andaba hasta que se me ocurrió llamar de nuevo a Raquel:
-Hola Raquel, ¿qué tal estas?, ¿me recuerdas? Hemos hablado esta mañana jajaja. ¿Tienes los retrovisores para circular con caravana , verdad? Tengo un problema. Voy camino de Torrente a llevar una pero no se si voy a llegar a tiempo a Montserrat para comprártelos.
-Claro que me acuerdo Fran. ¿Dónde vas exactamente?
-Pues al parking de Torrente y de ahí a Montserrat..uff no llego!
-Hoy es tu día de suerte, estamos pegados al parking.
-Buaaaaa, a menos diez estoy allí!
-No tardes!!
Y así fue como a las 19.50h de la tarde del 30 de abril llegué a destino para comprar estos flamantes retrovisores que me permitieron afrontar el viaje de Jaén en condiciones.

¡¡La Virgen que cerca la tuve ese día!!
Empieza mi verdadero viaje
Tras salir del laberinto busqué dónde dormir. Allí mismo, a las afueras del pueblo y previo permiso de Patricia, tiré el colchón dentro de la caravana y a mimir.
A la mañana siguiente busqué donde tomar un café y estando en la terraza pude presenciar una conversación:
Un hombre de mi edad, extranjero, cubano para ser exactos, hablaba con ímpetu mañanero de lo bien que se le daba usar el tractor para dar faena a todos los que estaban en el campo. De tez oscura y pelo corto encrespado que asomaba por los lados de una gorra verde, se movía por la terraza como un lagarto al tiempo que echaba humo por los huecos que dejaba una dentadura apenas poblada.
En eso, el dueño del bar, bajito, rechoncho y con aire tranquilo salió a la terraza para hablarle a nuestro hombre:
-¿Cuándo te vas a buscar una mujer?
El Man, nuestro hombre, se acarició la mandíbula seleccionando la respuesta. <<Cuando me arregle la boca>>.
-Pero niño, eso tiene solución. Se la quitamos a un muerto y te la ponemos. Mira que te ahorras la mano de obra. -Mientras reía, buscaba entre risas mi complicidad-. El año pasado se la pusimos a uno, le venía grande y siempre andaba sonriendo, jajaja.
Casi tiro el café de la risa al ver la cara del dueño estirando la mandíbula. ¡Menuda salida! jajaja
Tras escuchar su historia personal, me despedí del Man buscando a la Nena al tiempo que me contaba entre gritos que él tambíen había conocido la ruta del bacalao en Valencia.
Me puse en marcha en busca de Patricia. Todo genial como podéis leer en su reseña.

Y a partir de aquí comenzó mi viaje de relax. Pude subir al castillo de Jaén con unas vistas magníficas. Después estuve haciendo senderismo por Despeñaperros, dormí por allí tanto de noche como luego pegarme una buena siesta aromatizada de hinojo.



Fueron un par de días de soledad, de confirmar que el tipo de vida que quiero es de estar a mi aire, disfrutar de la naturaleza, estar en paz y poder presenciar muchas maravillas que tiene España.
Aquí os dejo una foto de una flor. Silvestre, única, creciendo donde no crece nada, con suma fragilidad pero sobre todo, como siempre me dijo una persona muy especial…

De una belleza efímera.
Del mismo modo que es todo.
Como este cuento que llega a su fin
¡Hasta la próxima!
