¡Hola! Hoy os cuento que esta semana me dediqué a transportar una cachorra de American Stanford desde Toledo a Murcia.
La chica que lo adquiría se moría de ganas por tenerlo y fue fácil ponernos de acuerdo en fechas y precio.
Yo tenía otros viajes previstos pero de lo previsto a lo que sucede al final suele haber un buen trecho.
Total, no me quedó más recursos que llenar el coche de usuarios de bla bla car, ¡menudo invento!.
Sin duda en este viaje tengo mucho que agradecerles a todas esas personas que van pasando por mi vida y de las que posiblemente no vuelva a saber. Eso no quita que dejen algún buen recuerdo.
Empezaba el viaje con los mismos nervios que el primer día, a las 11 en punto la Nena se convertía en una torre de Babel, jajaja, Paraguay, Honduras, Marruecos y España.
El viaje se me pasó volando, charlamos sin parar, contándoles incluso cómo fue lo de dedicarme a los transportes. Algo tan sencillo como ir un día por la carretera y lanzar la pregunta al Universo de a qué me iba a dedicar. Acto seguido aparecía delante de mí un camión con el mensaje claro. “TRANSPORTES ROBLES” jaja, ¡No había duda!.
Seguimos viaje entre risas y canciones, filosofías de vida, religiones y mil temas más hasta llegar a Tomelloso donde se subió otro chaval.
Sin mayor problema, aparecí en Toledo para recoger a la pequeña, enviarle una foto a la futura propietaria del can y comenzar camino.

Allí mismo subió una chica con la que de nuevo charlando charlando devoramos cien kilómetros hasta llegar a Alcázar de San Juan para recoger a dos jóvenes de Paraguay que se enamoraron de la cachorra recién destetada.
La pequeña iba en brazos de una de ellas, y por lo tranquila que quedó, fue lo más parecido a tener de nuevo cerca a su madre.
<<Una perrita tan pequeña y sin su mamá. ¡Cómo la amo!>>
Fue una gozada y una tranquilidad ver cómo cuidaban a la cachorra. Ya os podéis hacer a la idea de que si queréis un viaje personalizado para vuestra mascota…soy vuestro hombre. Ya sea yo o mis cómplices de viajes, a la mascota no le van a faltar atenciones, jajaja.
La otra chica no paraba de decirme. Dile a la dueña que la llame Dulce de leche, ¡por favor!. Valeeee le respondía yo.
Con todo fuimos devorando kilómetros, paramos a tomar un café en un pueblo perdido con Dulce a nuestro lado junto a la estufita del bar y con su manta por si se hacía sus necesidades.
Estábamos a menos de cien kilómetros y el ánimo de las chicas fue creciendo. Yo observaba su alegría como testigo y desde mi posición privilegiada, disfrutaba de ver gente tan alegre.
Llegamos a Murcia y nos despedimos, veinte minutos más tarde entregaba a la pequeña a su dueña.
Fue una sensación curiosa, es parecido a cuando una pareja encaja en first dates, primero las chicas llegaron al encuentro de sus novios y ahora la pequeña cachorra era entregada a su dueña.
Supongo que el trabajo estaba terminado con final feliz.
Así me fui a buscar donde dormir dentro de la Nena, llegué a un sitio que me encanta, la Cresta del Gallo. La foto destacada del artículo es de allí y aquí os dejo una foto de la súper camperización realizada al efecto con dos cajas de fruta y tres tablas.
El colchón lo puse luego jajaja.

A la mañana siguiente, a las 8 , volvía a subir cuatro personas para llegar a Valencia. Una española con un perrito pomerania, una ucraniana y dos hondureños.
Paramos a tomar un té arabe en un área de carretera llamado Jaima Park.

Fue de nuevo un viaje súper agradable, lleno de buenas conversaciones y risas con lo que el viaje se pasó volando.
Aparte de que todo el combustible salió pagado gracias a la aplicación, fue un viaje lleno de pequeños recuerdos que merecen ser recordados.
Creo que la palabra que mejor resume como me siento es…
AGRADECIDO
¡Hasta pronto!
