Hallo!
Hoy te cuento sobre mi último viaje del traslado de una mascota de España a Alemania.
En concreto desde Valencia a un pueblo cercano a Frankfurt. 1700km de ná.🤪
El motivo por el cual se ha realizado este viaje es que hay razas de perros, como el american bully, que no pueden viajar avión, o lo tienen muuu j0did0000.
A., el dueño de Thor, me dijo que en el caso de esta raza es por la altura, ya que cuando se vuela han habido casos de muerte por asfixia. Es un animal braquicéfalo.
En la web de Iberia hace mención a esto con las siguientes razas:
Perros: Affenpinscher, Boston Terrier, Bóxer (todas las razas), Bull Mastiff, Bulldog (todas las razas), Cane corso, Carlino (todas las razas), Cavalier Spaniel, Chihuahua, Chin japonés, Chow Chow, Dogo de Burdeos, Grifón de Bruselas, Spaniel japonés, Spaniel King Charles, Lhasa Apso, Maltés, Mastín, Pekinés, Pinscher miniatura, Pit bull, Presa canario, San Bernardo, Shar Pei, Shih Tzu, Spaniel inglés enano, Spaniel tibetano, Yorkshire terrier.
Gatos: birmano, exótico de pelo corto, himalayo, persa.
He visto que tampoco suben razas de perros potencialmente peligrosos.
En su web mencionan…Pit Bull Terrier, Staffordshire Bull Terrier, American Staffodshire Terrier, Rottweiler, Doberman, Dogo argentino, Fila Brasileiro, Tosa Inu y Akita Inu.
He pedido precio en woofairlines, que colabora con Iberia y me han dicho que ese viaje vale…..
También han habido agencias de transporte que le han dado precio a A.
Tachán tachán……3.500 euros
Ya tenemos justificado el viaje. ¡Menuda pasta!, ¿verdad?
A. me contactó hace unos meses interesado en el transporte internacional de una mascota braquicéfala por carretera. Un servidor aún surcaba el asfalto con la Nena, mi querida furgoneta Berlingo 5 plazas, y le di precio pensando en anunciar los viajes de ida y vuelta en Bla Bla Car y compartir los ingresos para abaratar el coste del transporte.
Pasaron los meses y olvidé el tema.
Y hace dos semanas me escribió. Le di el precio con las nuevas circunstancias; Iríamos solos y no habría bla bla car.
Aún así el lunes 27 me dió el ok. Compró el billete de Alemania a España para recoger a su mascota que estaba en Valencia y nos iríamos juntos con su mundo sobre ruedas por carretera.
Una vez comprado el billete, me escribió preguntándome si era posible retrasar el viaje una semana. Le dije que el tiempo anunciaba bueno y que meternos en Europa a diez días vista tenía su riesgo:
-¿Pero cuál es el motivo de querer retrasar?
-Me han dado cita en el veterinario para dentro de una semana.
-Ah pues esto te lo soluciono yo. Dame un momento.
Así fue como la revisión general y limpieza bucal de Thor, nuestro pequeño campeón, se agendó para dos días después. El mismo día que salíamos para Frankfurt am Mein. 🥰
Cuando fui a recogerlos, apareció en el patio un chico joven con un transportín descomunal y un perro-tanqueta con cero materia grasa y con una energía que arrasaba.
Se abalanzó sobre mi de un salto nada más verme y contuve como pude 26,600 quilos de músculo en vuelo. Mientras A. subía a por el patinete comencé a entablar amistad con nuestro can.
Era muy cariñoso, todo amor.

De hecho, hubo un detalle….cuando salí a la calle a cargar trastos, salieron los dos unidos por la correa. El pequeño gran Thor vio a la mamá del chico y se puso a tirar con fuerza para cruzar la calle pero de repente le entraron ganas de mear.
Su cuerpo frenó en seco y giró el cuello para pedir permiso al dueño. Fue como la parada de un tren porque en la vía hay una flor y no pudiera dañarse. Así frenó nuestro pequeño campeón.
Eso si, soltó una buena meada ajajjaaj.
Con todo cargado y acordado de que Thor iría fuera del transportín porque Bollito tiene reja y el furgón ya en sí un megatransportín, nos fuimos al veterinario PremiumVet en Valencia.
Mientras duraba la limpieza y nuestra mascota comenzaba a despertar, nos fuimos a cargar combustible. Depósito lleno y dos garrafas de caldo porque Francia está intocable, casi 40 céntimos por litro de diferencia y Alemania a 1,60. Yo puse a 1.30Eur.
Recogimos al hijo de Odín aún medio dormido, con su dueño agradecido por el servicio y comenzamos el viaje.

Mi idea era cruzar Francia de noche para evitar que nos tocaran las bolas por ser españoles y dicho sea de paso porque Bollito tiene una estética incomprendida más allá de los Pirineos (los Alpes lo desconozco porque ni me planteé tocar Suiza).
Pero claro, Francia son más de 1.000km más 500km de España…había que descansar.
A la mañana siguiente, tras haber dormido 3 horas es un espacio de un metro cuadrado, seguimos camino.
Al salir del peaje, el séptimo de gendarmería motorizada se nos pone delante y detrás y al llegar a la siguiente salida, con un francés exquisito, levantan el brazo para indicarme que salga de la auto route. Parece que lo entendí de maravilla.
Dos motos, dos coches y entre seis y ocho gendarmes nos pidieron salir de Bollito para abrirles atrás.
Un colchón, bolsas, una jaula de elefante, dos garrafas de gasoil, maletas, tornillería de varios calibres, algún edredón…se ve que llevaba lo necesario para que no nos pidieran documentación.
Entre el francés occitano que manejo; <<Bonjour>>, <<excuse mua>>,<< je ne parle france>>,<<no compri pa>>, entre el inglés que domino; we go to Germany because he cannot to fly with his pet y el alemán del compi, salimos ilesos ante el motoro que sin quitarse el casco nos surtía de preguntas con la intención de saber si portábamos hachis.
Fueron majos, entre caras agradables se despidieron indicándonos por dónde podíamos salir y en un momento nos quedamos solos.
Te adelanto que todo este viaje recorriendo Francia…¡ me ha encantado!🥰.
Llegaron las famosas autoban, pues me esperaba más, para qué mentir, en muchos momentos, tan sólo dos carriles y camiones por doquier. Yo que me esperaba ver algún seat 600 a 340 kilómetros por hora…snif…otra vez será.
Lo que fue un movidón, y aquí google, a ver si lees bien; «dile a maps que ponga la opción de evitar ZBE, ZONAS DE BAJA EMISIÓN, o de low emission, como me andas avisando cuando meto la ruta, pero alma de cántaro, dame opciones, ¿no?»
Mientras maps recoge el guante, te cuento que iba intercalando en el gps algunos pueblos limítrofes a las ciudades con ZBE que me permitían librarme de las multas. (Eso espero).
Con unas 30 horas de viaje, buena conversación, risas por momentos y muchas paradas-cafés-paradas-currupipi y más café nos presentamos en el pueblo.
Misión cumplida. 😉.
Me quedé a cenar y dormir. Satisfecho…
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Comenzaba el camino de regreso hasta España
Me levanté temprano, mucho, las 5 y media, un cielo de calendario me dio los buenos días.
Así como una placa de hielo en el cristal me recordaba que no estaba en Valencia.
Yo venía con la lección aprendida, o eso pensaba yo.
PARTE 2. COMO QUITAR EL HIELO DEL CRISTAL
Si ya en Málaga tuve mis complicaciones , en esta ocasión venía preparado. Había comprado una botella de litro de alcohol de quemar listo para afrontar cualquier nevada, temporal, ciclón, lo que fuera.
Allí me vi tirando chorros al cristal, por dentro y por fuera. El resultado…nefasto.
Se iba el hielo pero el cristal quedaba sucio. Le di con trapos, le eché agua, nada. Parecía que mejoraba por momentos pero a los pocos segundos una incipiente película geométrica se apoderaba del cristal y me impedía ver ná.
Bajé ventanillas y me dispuse a arrancar. Salí del pueblo como pude por esas calles de doble sentido en el que sólo cabe un coche y en las afueras volví a bajar a limpiar.
Como te puedes imaginar a esas horas el frío es considerable. Las manos me dolían y no lo veía claro. Me sentí un poco torpe para que negarlo. jajaja.
Como pude llegué a una gasolinera, pedí un café y con google traslate me puse a intimar con el gasolinero.
A los 5 minutos ya tenía yo al Mann echándome un cable con una rasqueta.
Al final terminé por comprarle una y con ello algo mejoró.
Algo.
Una vez de nuevo en marcha, la fina placa posaba sobre el cristal y no me dejaba ver.
Por suerte, salió el sol y yo me encontré con este sitio. Gané la batalla.

El genuino sabor de Francia
Han pasado días desde que volví del viaje. Vine reventado y me he dedicado unos días a descansar y estar a mi bola, menos por una mudanza con vaciado de piso incluido.
Pero por momentos me vuelve el sabor de esa Francia viva donde sus gentes transitan por el pasado entre recuerdos de piedra y campo y que he tenido la suerte de recorrer de punta a punta por caminos secundarios.
Primero visité Maguncia (Mainz) aún en Alemania, donde el distrito centro es digno de visitar, si te hace un día claro como el que tuve, podrás ver a todo el mundo sonriente comprando en el mercado de la plaza, tomando un café en una terraza o devorando fish and chips a las 11.30 de la mañana.

El paseo desde el aparcamiento hasta el centro duró una hora y pude cruzar el Rin (Rhein) a través de un puente roblonado que tiene más candados de amor que tornillos.



Al terminar el paseo me fui para Bollito y me preparé un café. ¡Me había gastado más de 20 euros en café en la autopista subiendo a Francfort!
Y de repente sonó una alarma, no eran bomberos ni policia, era una alarma que conecta con el inconsciente colectivo, me vino el miedo de todos y estaba sólo sin saber qué andaba pasando.
Aún así, mantuve la calma ante la que parecía una alerta nuclear, bacteriológica, ¡qué se yo!
Dos chicos que venían paseando como si no viniera con ellos el fin del mundo fueron asaltados por mi inglés precipitado:
-Hello! do you speak english?
-Hallo, yeah
-What is this sound?
-Oh, in Germany usually sound the fire alarme every saturday at 13.00h
Bueno, para no hacerlo largo. Al parecer soy como nuestro entrañable Paco Martinez Soria y más de pueblo que las amapolas.
En Alemania no hay servicio de bomberos y la alarma de fuego suena un sábado al mes a las 13h para confirmar que están a punto para la hecatombe.
¡Joder! Pensaba que venía la tercera guerra 🤪
Así terminé con Alemania y llegué a Francia.
Mas de mil quilómetros recorriendo campos de cultivo, pueblos de otra época, vestigios de la segunda guerra mundial y lamentos en piedra de aquellos hijos que perdieron en combate.



Incluso me crucé con un cementerio de soldados americanos.
En Dijon compré la famosa mostaza observando la gran afición que tienen a la fotografía mientras los cuervos me gritaban quienes eran y son los dueños del cielo.
Francia está llena de parques naturales y sin tener claro en cuál parar, seguí haciendo camino hasta que la tierra se volvió plana y un atardecer de montañas se dispuso a lo lejos ante mi.

La foto no hace justicia pero allá estaba el parque regional de los volcanes de la Auvernia. El Puy de Dome como maestro de ceremonias.
Así fue como una hora después llegaba a la zona y en una de las miles de aires (áreas de descanso) me quedé a dormir para hacer al día siguiente una pequeña ruta senderista.
Sobre el hielo en el cristal no pienso decir más, ya me he cansado, sólo te contaré que a las 14h del día siguiente la botella de agua aun tenía tropezones de hielo.😝

La foto no es mía pero guapa eh!
Incluso desde la cima que yo andaba me planteé irme hasta allí pero maps decía 4 horas, más 4 de vuelta, más descansos, etc….me veía llegando a Bollito a las 11 de la noche. Demasiado trajín con todo lo que me quedaba.
Al final, me puse como objetivo dormir en la Junquera. Ya le había echado el ojo en el camino de subida y de repente me vino esa voz interior que sabe cómo seducirme:
<<Woow, ¡La Junquera!¿Te lo vas a perder? Cuántas historias deben haber allí, es un lugar de paso emblemático, frontera de deseos, vicios, La Meca de lo clandestino, camioneros , prostitutas, policías y gendarmes como las dos caras de una moneda, tráfico de mercancías, miradas furtivas, ¡lo tiene todo chaval!>>
Y con ese ímpetu que te da la imaginación me metí un último chute de asfalto de ocho horas hasta llegar a la misma frontera.
Entré por Le Perthus, la parte francesa, un acceso justo y triste me daba la bienvenida mientras guardia civiles abrigados echaban el alto a los que querían entrar a Francia.
Se ve que no nos traen nada malo desde Europa.
Así llegué al paraíso de las historias clandestinas. Así pensaba yo.
Una gran explanada, naves a los dos lados, una noche abierta y un sólo bar lleno de banderas rojas y amarillas me decían que aquello andaba muerto.
Por suerte pude comerme un bocata cojonudo y con el tiempo de descuento, a las 22.40 me indicaron que iban a cerrar.
Menudo chasco. Todo apagado, otro bar de un hotel cerrando caja y mi ilusión de meterme en otro mundo por los aires.
Me dije, <<voy a buscar un bar de carretera 24 horas, saco el portátil y me pongo a contar el viaje ¡quejándome duramente de lo mal que anda la Junquera!>>.
Pero la suerte fue esquiva y no encontré en 250km un sitio donde tomar un café.
Sin yo quererlo esa noche dormí en casa. Me metí casi 1.000km.
Han pasado días y tengo una sensación que me recorre el cuerpo. Una Francia llena de vida, donde puedes encontrarte a alguien en cualquier parte, donde menos lo esperes, unos pasteles y bollería deliciosos y unos campos infinitos donde reina la hierba fresca que nunca muere.
Apunta porque espero volver a una zona que me dejó pensando.
Milhau y Gorges de Tarn
¡Au revoir Francia!

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